Saturday, 6 Mar 2010
LOS CARTAGINESES Y LA CUARESMA
El cocido es el verdadero plato nacional español, el cual se ha expandido a otras ciudades del mundo.
Una de las plantas que hicieron pronto el viaje desde Europa al Nuevo Mundo fue… el garbanzo. Esto puede resultar curioso para mucha gente, pero no, desde luego, a quienes conozcan algo de los hábitos gastronómicos de los castellanos de los siglos XV y XVI, para quienes esta leguminosa era la base de sus platos más populares.
No fueron, según parece, ni los romanos ni los musulmanes quienes aclimataron el garbanzo en la Península Ibérica, sino los cartagineses, descendientes de los fenicios, que lo introdujeron en las cercanías de su colonia Cartago Nova (Nueva Cartago), hoy Cartagena en el sureste de dicha península. Y aunque los garbanzos fueron objeto de mofa tanto de los romanos, que los consideraban comida de cartagineses, es decir, del enemigo, como de graves autores modernos, lo cierto es que se hicieron con un puesto de honor en la gastronomía popular española… y ahí siguen.
Un español no concibe el cocido, o puchero, u olla, sin garbanzos. El cocido es el verdadero plato nacional español… aunque se hagan platos parecidos en casi todas partes, desde el “pot-au-feu” francés al “bollito misto” italiano y toda la teoría de pucheros americanos. Durante mucho tiempo, el cocido fue comida casi diaria de los españoles de todas las clases sociales; el propio don Quijote nos dejo escrito Cervantes, comía olla, “una olla de algo mas vaca que carnero”, los días en que los católicos del XVI podían comer carne… que no eran todos.
Porque entonces la Iglesia mandaba mucho en estas cosas y los viernes, los sábados, en vísperas de fiestas señaladas y, sobre todo, en Cuaresma, los fieles debían abstenerse de comer carne. ¿Renunciaban por ello a los garbanzos? Pues… no. Y de esas normas cuaresmales han nacido platos muy gratificantes, de los que el mas extendido es el potaje de vigilia, es decir, el potaje de garbanzos, bacalao y espinacas. Bacalao, porque en el interior de Castilla encontrar pescado fresco era, de verdad, misión imposible.
Forma de hacerlo
1. En una olla ponemos mucha agua, así como puerro, una zanahoria y dos dientes de ajo, todo entero.
2. En cuanto hierva ponemos los garbanzos y dejamos que cuezan hasta que estén tiernos.
3. En olla rápida se abrevia bastante el proceso.
4. Limpiamos las espinacas, las picamos y las añadimos a la olla, junto con el bacalao, sin pieles ni espinas y desmenuzado y una hojita de laurel.













